Día 6 — Me bloqueé. Y por poco no te lo cuento.

Llevo tres días sin escribir nada.

Y no porque no quisiera — es que me senté frente a la pantalla y no me salía absolutamente nada. Ningún tema, ninguna palabra, ninguna ganas. Ofrecí un journal de 30 días con toda la ilusión del mundo, y de momento me encontré pensando: "¿y ahora qué rayos escribo?"

La ironía no se me escapa. Aquí estoy, invitándote a ti a escribir todos los días sobre lo que sientes, y yo misma me quedé congelada sin saber qué sentir ni qué decir.

Hice de todo para inspirarme: me quedé mirando el taller pensando en organizarlo, ni eso logré. Hasta le hablé a mis velas a ver si ellas tenían algo que decir. Nada. Ni ellas.

Pero si hay un dúo que nunca me falla, son LUMA y Genera. El dúo dinámico. Porque mientras te escribo esto llevo casi 4 horas sin luz, a oscuras, y resulta que eso — eso — fue lo que finalmente me hizo escribir. Al parecer lo que necesitaba para inspirarme no era una vela nueva ni un café con canela. Era un apagón. Quién lo iba a decir.

Al menos algo bueno tiene ser Maker de velas — mientras todo el mundo andaba a tientas buscando una linterna, yo tenía toda la casa alumbrada... y oliendo espectacular. Ese es el único apagón donde salgo ganando.

Pude haberlo ignorado. Pude simplemente no publicar hoy y seguir como si nada. Pero decidí contártelo porque quizás tú también te has sentido así — con un proyecto, una meta, un compromiso que empezaste con toda la energía, y de momento el motor se apaga sin avisar. (Literalmente, en mi caso.)

Y aquí está lo que estoy aprendiendo mientras te escribo esto: el bloqueo no significa que fallé. No significa que este journal de 30 días fue una mala idea, ni que no tengo nada que decir. Significa que soy humana, y que a veces la creatividad necesita silencio — o en mi caso, oscuridad total — antes de volver a hablar.

Así que hoy no te traigo una reflexión profunda ni una historia bonita. Te traigo esto: la verdad de que a veces no hay nada, y que está bien no tener nada, siempre y cuando no dejes de mostrarte.

Porque presentarme hoy, aunque sea a la luz de mi celular, ya es en sí mismo seguir el compromiso.

¿Y tú? ¿Cuántas veces te bloqueas ante algo que empezaste con toda la ilusión, y qué haces cuando eso pasa?

Un abrazo, aunque hoy venga sin chispa (y sin luz),
Vicky 🌸

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