Día 7 — El aroma que me trajo de vuelta

Hay olores que no se explican. Aparecen de la nada, sin razón aparente, y de momento sientes que alguien está ahí contigo otra vez.

A mí me pasó con mi mamá.

El 22 de abril de 2021 falleció mi mamá subitamente y exactamente un mes después, el 22 de mayo, falleció mi papá. El 2021 fue el año más fuerte emocionalmente que he vivido — y no solo los perdí a ellos. En el proceso también me perdí yo.

Mi mamá era mi lugar seguro. Yo salía de mi trabajo y llegaba a su casa, me acostaba un rato en su cama y eso era el mejor “powernap” del mundo. (las camas de las mamás creo que son mágicas). Mami fué mi mano derecha, mi apoyo más grande en todo lo relacionado con el cuidado de mi hija Isabelle. Cuando se fué, caí en un hoyo del que pensé que nunca iba a salir. Tardé mucho tiempo en encontrar el camino de regreso a mí misma.Me tomó mucho darme cuenta lo mal que me encontraba pero pude salír con ayuda médica y acompañamiento profesional.

En medio de ese proceso, empecé a buscar información de remedios con aromaterapia — sin saber todavía que ese sería el camino que me llevaría a donde estoy hoy. Fue ahí que noté algo curioso: hubo momentos en que sentía el aroma de mi mamá y el aroma de su casa, como si por un instante ella estuviera cerca y eso me daba paz. Esos olores inexplicables que pude percibir en momentos me hicieron entender el poder que tiene un aroma para conectar con lo que llevamos en el alma.

Crear con las manos siempre ha sido parte de mí. Desde niña disfrutaba inventar, mezclar, convertir ideas en algo tangible. Cuando nació mi hija menor Isabelle en el 2008, y enfrentamos su condición médica junto con las dificultades económicas del momento, tomé talleres de repostería y bizcochos para generar ingresos adicionales— empecé con bizcochos individuales y terminé haciendo bizcochos para bodas y eventos.

Ahí aprendí algo que nunca olvidé: lo artesanal no solo crea belleza, también convierte los retos en oportunidades.

En el 2010 tomé mi primer taller de jabones de glicerina. Me encantó, pero la vida tenía otros planes en ese momento, y quedó en pausa.

Cuando por fin empecé a trabajar con mi salud emocional durante ese proceso de duelo tan profundo, decidí investigar más sobre aromaterapia y bienestar. Fue ahí que entendí por qué un olor puede moverte el alma entera y tocarte el corazón. En el año 2025 tomé un taller de velas artesanales, y lo que empezó como una herramienta para sanar se convirtió en una pasión que no esperaba.

Familiares y amigos comenzaráron a ordenarme velas y sin darme cuenta ya estaba emprendiendo. Fui sumando productos, aprendiendo cada día más, y así nació lo que hoy conoces como Aromas con Buenas Vibras.

En abril de 2026 tomé un taller de jabones saponificados que me dio las herramientas y la confianza para seguir creciendo — y para prepararme para mi certificación. El 10 de junio de 2026 me certifiqué oficialmente como artesana.

Hoy entiendo que cada paso — los bizcochos, el jabón de glicerina en pausa, la pérdida más grande de mi vida, ese hoyo del que no sabía si saldría, los aromas que me acompañaron mientras trabajaba en sanar — me estaba guiando exactamente hacia donde debía estar.

Cada vela y cada jabón que elaboro lleva un pedazo de esa historia. Y mi deseo es que así como esos aromas me acompañaron en mi camino de vuelta, los míos puedan acompañarte también en el tuyo.

https://aromasconbuenasvibras.com/shop

¿Y tú? ¿Hay algún aroma que te transporte a alguien o algo que ya no está, pero que sigue guiándote de alguna forma?

Un abrazo,
Vicky 🌸

Aromas Con Buenas Vibras

Aromas con Buenas Vibras es un negocio puertorriqueño dedicado a la creación de velas artesanales de cera de soja, difusores, jabones saponificados y glicerina y productos aromáticos para el hogar.

Cada pieza es elaborada a mano con intención, amor y buena energía, buscando inspirar bienestar, calma y conexión. Nuestros aromas están diseñados para transformar espacios y acompañarte en momentos especiales con buena vibra.

https://aromasconbuenasvibras.com
Siguiente
Siguiente

Día 6 — Me bloqueé. Y por poco no te lo cuento.