Día 3 — Ayer no encontré mi guagua en el estacionamiento (y esto me puso a pensar)

Muchas veces andamos en modo automático y no nos damos cuenta.

Ayer en la mañana mi hija Isabelle tenía una gestión en una oficina de gobierno — y ya saben lo "gratificante" que es visitar esas oficinas, porque uno nunca sabe si vas a lograr algo o simplemente a perder el tiempo. 😅 Esta gestión me tomó de imprevisto porque no estaba en mi agenda, y yo tenía que llegar a trabajar. Así que la acompañé, la dejé luego en su empleo de verano, y salí desesperada por el camino.

De tal manera iba, que cuando caí en cuenta ya me estaba bajando de mi guagua en el parking, casi en automático. Llegué a la oficina y me puse a trabajar. A la hora de salida, en la tarde…

No recordaba dónde me había estacionado.

Casi siempre me toca en el multipiso, piso 4. Así que para allá fui. Saben?… Mi guagua no estaba.

Subí al quinto piso por las escaleras, tampoco. Bajé al tercer piso y ahí estaba. Recorrí casi todo el parking porque así es como vivo — en automático.

 Y es que cargo con muchos sombreros. Soy mamá de tres hijos — la más "pequeña" es Isabelle, que ya tiene 18 años, y los otros dos ya son adultos. Soy esposa, contable, emprendedora, maker y mi mente nunca para.

Saben cual es el miedo más grande que tengo? Que no cumpla con las exigencias de todos mis sombreros a la vez. ¿Y saben qué? No hay que cumplir con las exigencias de cada sombrero que cargamos. Cumple contigo, si tu estas bien el resto va encajando. Eres tú prioridad.

 Muchas veces cometo el error de compararme con otras madres, con otras esposas, con otras mujeres en general. Y muchas veces siento que no doy el máximo, que no lo voy a lograr. Soy mi mayor crítica.

 Pero luego me pregunto: ¿por qué hago eso? No soy igual a nadie y mejor aun, no hay nadie como yo “para bien o para mal”.

 Y eso, en lugar de agobiarme, hoy me da paz.

Entonces si yo fui capaz de perder mi propia guagua, imagínate lo fácil que es perdernos a nosotras mismas cuando vamos por la vida en automático. 😅

 Así que hoy me lo recuerdo a mí y te lo recuerdo a ti:

Para. Respira. Reconéctate

La vida va muy rápido y no te va a esperar, pero tampoco vale la pena vivirla sin saber dónde nos estacionamos. 🌿

¿Cuándo fue la última vez que te detuviste de verdad, sin el celular, sin la lista de pendientes, sin los sombreros puestos y simplemente respiraste?

Hoy te abrazo y a la misma vez me abrazo. Respiremos🌸

Vicky





Aromas Con Buenas Vibras

Aromas con Buenas Vibras es un negocio puertorriqueño dedicado a la creación de velas artesanales de cera de soja, difusores, jabones saponificados y glicerina y productos aromáticos para el hogar.

Cada pieza es elaborada a mano con intención, amor y buena energía, buscando inspirar bienestar, calma y conexión. Nuestros aromas están diseñados para transformar espacios y acompañarte en momentos especiales con buena vibra.

https://aromasconbuenasvibras.com
Anterior
Anterior

Día 4 — Pensé que hoy no tenía nada que agradecer (qué ingenua soy)

Siguiente
Siguiente

Día 2 — Les prometí que hoy les contaba.