Día 2 — Les prometí que hoy les contaba.
Ayer les prometí que hoy les iba a contar cómo llegué hasta aquí. Y hoy sí tengo la mente un poco más clara — probablemente porque hoy hice arroz con gandules y churrasco con setas y cebollas en lugar de los hot dogs de carrito de ayer. Que conste que los hot dogs también tienen su momento, pero bueno. 😄
Entonces… ¿cómo llegué hasta aquí?
Honestamente, no lo planifiqué.
¿Quién rayos se levanta una mañana y dice: “Oye, aunque ya tengo mucho que hacer, déjame complicármelo más y meterme los fines de semana en mercados pasando calor, con poco tiempo para sentarme y algunas veces sin comer”? De hecho, me negaba a participar en mercados porque tengo una hija que ya me llena la agenda los fines de semana con sus inventos. Y si ya me conoces, sabes lo inventora que es. Y si no me conoces todavía, ya te irás dando cuenta — créeme. 😂
Llegué aquí porque mi alma lo necesitaba.
Necesitaba sanar — el corazón, el alma, el cuerpo. Me di cuenta de que crear algo con mis manos me devolvía algo que no había notado que había perdido.
La primera vela que hice fue casi en navidad. Derretí la cera, la mezclé con su fragancia — Fraser Fir, que huele a árbol de navidad — y en ese momento nunca pensé en hacer un negocio. Solo pensé en ese aroma. Y ese aroma me llevó de vuelta a épocas en que la navidad era una cosa muy familiar — toda la familia reunida, calidez, risas. Con el tiempo, como pasa en muchas familias, los problemas de adultos fueron alejando a las personas. Cosas sin sentido que a veces hacemos los grandes. Qué pena.
Pero ese aroma me los devolvió a todos, aunque fuera por un momento.
Y así fue como empecé a entender algo: los aromas no son solo olores. Son portales a recuerdos. Son vibras. Y cada persona tiene los suyos.
Eso fue lo que me empujó a estudiar, a leer, a entender el significado de los aromas en la vida de las personas. Y así nació Aromas con Buenas Vibras — porque entendí que cada aroma trae su propia vibra y tiene un significado atado a recuerdos para cada quien. Cada producto que creo con mis manos tiene un propósito: que quien lo compre encuentre en él paz, alegría, energía, calidez… y buenas vibras.
Hoy tengo un negocio. Y hoy puedo decir con toda certeza que esto apenas se está empezando a poner bueno.
¿Y tú? ¿Hay algún aroma que te transporte a un recuerdo que creías olvidado? Cuéntame cuál. 🌿
Gracias por leerme.
Un abrazo, Vicky

